En los últimos años, Ecuador ha reportado millones de intentos de ciberataques, con un crecimiento sostenido impulsado por amenazas como phishing, robo de credenciales y ransomware.
A nivel regional, Según datos de Check Point Research (CPR), las organizaciones en Latinoamérica enfrentan más de 2.600 ciberataques semanales en promedio, reflejando el crecimiento sostenido de las amenazas digitales en la región y superando el promedio global.
Además, el ransomware, una de las amenazas más críticas, ha crecido hasta 78% en la región en el último año, consolidándose como uno de los principales riesgos para la continuidad operativa de las empresas.
Un riesgo que muchas empresas aún no están dimensionando
A pesar de este escenario, estudios indican que solo una minoría de empresas en Ecuador y la región invierte de forma preventiva en ciberseguridad, lo que deja a muchas organizaciones en una posición altamente vulnerable.
De acuerdo con Marsh McLennan, el 66% de las organizaciones a nivel global planea aumentar su inversión en ciberseguridad, reflejando un cambio estructural en la forma de entender el riesgo empresarial.
“Las empresas están enfrentando una amenaza que no siempre ven, pero que puede impactar directamente en su operación, ingresos y reputación. Hoy, un ciberataque puede paralizar completamente una organización en cuestión de horas”, señala Thomas Morejón, Gerente Comercial de Seguros Patrimoniales de Tecniseguros.
El ransomware ha evolucionado hacia esquemas más agresivos conocidos como “doble extorsión”. En estos casos, los ciberdelincuentes no solo bloquean los sistemas, sino que también roban la información y amenazan con filtrarla públicamente.
Según análisis de Marsh, este tipo de ataques puede generar impactos simultáneos en:
- continuidad operativa
- pérdidas financieras
- reputación corporativa
- cumplimiento legal
En Ecuador, algunas organizaciones podrían mostrarse reticentes a divulgar incidentes de seguridad por preocupaciones relacionadas con su reputación corporativa
La inteligencia artificial acelera el riesgo
El avance de la inteligencia artificial está elevando el nivel de sofisticación de los ataques. Hoy, los ciberdelincuentes pueden desarrollar fraudes más creíbles, personalizados y difíciles de detectar.
Entre las nuevas modalidades se incluyen:
- correos electrónicos hiperrealistas
- suplantación de identidad más precisa
- automatización de ataques
- manipulación avanzada de información
“La tecnología está jugando en ambos lados. Mientras las empresas avanzan en digitalización, los ciberdelincuentes también evolucionan, utilizando herramientas como la inteligencia artificial para hacer ataques más efectivos”, explica Adriana Castillo, Gerente Comercial de Seguros Patrimonales región Costa de Tecniseguros.
El verdadero impacto: más allá de lo tecnológico
Uno de los principales errores de las organizaciones es considerar la ciberseguridad como un tema exclusivamente técnico. Sin embargo, el impacto real de un ataque es financiero, operativo y reputacional.
Un incidente puede implicar:
- interrupción total de operaciones
- pérdida de información crítica
- afectación a clientes
- daños a la marca
- costos legales
- multas por entidades regulatorias
En un escenario donde los ataques aumentan y evolucionan constantemente, los especialistas coinciden en la necesidad de fortalecer la cultura de prevención y resiliencia empresarial.
Esto implica:
- anticipación de riesgos
- protocolos de respuesta
- capacitación interna
- protección financiera ante incidentes
“Hoy, proteger una empresa implica cuidar tanto sus activos físicos como digitales. La capacidad de anticiparse a un ciberataque puede marcar la diferencia entre la continuidad del negocio o una crisis”, concluye Adriana.
El crecimiento de los ciberataques, sumado a su bajo nivel de reporte y a la rápida evolución tecnológica, posiciona a la ciberseguridad como uno de los principales desafíos para las empresas en Ecuador. La capacidad de prevenir, detectar y responder oportunamente a incidentes cibernéticos puede marcar la diferencia entre una operación segura y una afectación crítica para el negocio. Contar con una póliza de ciberseguridad se convierte además en una medida preventiva clave para mitigar riesgos y responder de forma más eficiente ante posibles incidentes digitales.
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