El Gobierno y el sector privado activan un plan de contingencia técnico y mesas bilaterales para levantar la suspensión de siete plantas procesadoras y asegurar el mercado de su principal comprador.
QUITO — Ecuador ha puesto en marcha una agresiva estrategia de reforzamiento técnico y sanitario en toda su cadena de producción acuícola. El objetivo primordial es garantizar el cumplimiento estricto de los estándares exigidos por la Administración General de Aduanas de China, mercado que absorbe más del 50% de las ventas externas del crustáceo ecuatoriano.
La respuesta gubernamental y gremial se activó de forma inmediata tras la suspensión temporal de siete establecimientos procesadores nacionales. Las autoridades asiáticas notificaron la detección de residuos de metabisulfito de sodio por encima de los límites permitidos, así como indicios de virus específicos en ciertos cargamentos.
Coordinación público-privada en marcha
Para frenar el impacto económico y reputacional, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), junto con la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA), instalaron mesas técnicas de trabajo permanente. Este equipo interinstitucional tiene la tarea de armonizar los protocolos de control interno con las exigencias soberanas de Pekín, asegurando que cada contenedor despachado cumpla con los requisitos de inocuidad.
El plan de contingencia contempla auditorías rigurosas a las fincas camaroneras y plantas empacadoras, intensificando los muestreos de laboratorio previos al embarque. Las autoridades locales enfatizaron que estas medidas buscan no solo levantar las sanciones vigentes a las plantas afectadas, sino también prevenir futuras alertas que pongan en riesgo el dinamismo del sector, considerado uno de los pilares no petroleros de la economía ecuatoriana.
Dejar una contestacion