Los #apagones de hasta 13 horas que vivió Ecuador en 2024 fueron la consecuencia de una fragilidad estructural: una matriz eléctrica altamente dependiente del agua, limitada diversificación energética y un entorno poco atractivo para la inversión privada.
El Informe sobre el Clima y el Desarrollo del País (CCDR) del Grupo Banco Mundial advierte que, sin medidas de adaptación y diversificación, la producción hidroeléctrica podría reducirse significativamente debido a la variabilidad hidrológica, aumentando el riesgo de crisis energéticas recurrentes.
La advertencia no es menor: el cambio climático ya está afectando la disponibilidad de agua, y la #crisisenergética de 2023 y 2024 es presentada en el informe como una señal clara de vulnerabilidad estructural.
Cuando falta #lluvia, falta luz: el riesgo de una matriz eléctrica concentrada en Ecuador
Ecuador obtiene aproximadamente el 77% de su electricidad de fuentes hidroeléctricas.
Durante años, esta estructura permitió reducir emisiones y contener costos. Pero el modelo funciona solo si el régimen de lluvias es estable. Y ese supuesto ya no es válido.
El informe modela escenarios climáticos futuros y concluye que, en ausencia de adaptación, la menor disponibilidad de agua afectará la generación #hidroeléctrica y aumentará la probabilidad de crisis energéticas.
En un escenario más seco y caluroso, el cambio climático podría reducir el PIB real hasta en 3,7% hacia 2050, siendo uno de los canales relevantes el impacto en energía e infraestructura.
La conclusión es clara: depender casi exclusivamente del agua se ha convertido en un riesgo macroeconómico.
En 2025 no se produjeron apagones porque la lluvia fue estable y constante durante todo el año, pero el sistema eléctrico no tuvo cambios estructurales.
📰 Fuente: La Hora
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