El debate científico sobre el consumo de café y té y su relación con la salud cerebral


Yu Zhang, explicó en declaraciones recogidas por The Guardian: “Nuestro estudio solo no puede probar causalidad, pero, hasta donde sabemos, es la mejor evidencia disponible sobre el consumo de café y té y la salud cognitiva, y es consistente con una biología plausible”.


Enfatizó que “no hay que pensar en el café o el té como un escudo mágico” y recomendó mantener un estilo de vida saludable como estrategia global para la salud cerebral.

Especialistas que no participaron en el análisis remarcaron las limitaciones inherentes a los estudios observacionales. Tara Spires-Jones, profesora de neurodegeneración en la Universidad de Edimburgo, destacó en Science Media Centre: “Este es un estudio bien hecho que examinó datos de una gran cantidad de personas durante muchos años. Sin embargo, el tipo de investigación no puede probar de manera concluyente que la cafeína haya sido la razón de la menor incidencia de demencia”.

Por su parte, Naveed Sattar, profesor de medicina cardiometabólica en la Universidad de Glasgow, expresó: “Los resultados solo pueden considerarse sugestivos. Las personas que consumen cantidades moderadas de café o té tal vez lleven vidas más equilibradas y saludables en general, y podrían ser estos patrones amplios de vida los que se relacionan con una mejor salud cerebral”.

 

Otras investigaciones sobre café, té y envejecimiento cerebral

La literatura científica reciente ofrece contexto relevante sobre el papel del café y el té en la salud cerebral y el envejecimiento. Un estudio publicado en noviembre último en BMJ Mental Health analizó a 436 adultos con trastornos mentales graves y encontró que quienes bebían de tres a cuatro tazas de café diarias presentaban una mayor longitud de telómeros, lo que implica una menor edad biológica. Los autores sugieren que los antioxidantes y compuestos antiinflamatorios presentes en el café podrían contribuir a preservar la vida celular.

Otra investigación publicada en el European Journal of Nutrition observó que el consumo regular de cuatro a seis tazas de café al día se asoció con menor riesgo de fragilidad en adultos mayores de 55 años. Los beneficios se atribuyeron a la capacidad del café para reducir la inflamación y mejorar la regulación metabólica.

En el caso del té verde, un análisis realizado en Japón y publicado en la revista Science of Food de Nature Portfolio concluyó que el consumo de tres o más tazas al día se asoció con menos lesiones en la sustancia blanca cerebral, un factor de riesgo para el deterioro cognitivo.

Estas investigaciones coinciden en señalar que la ingesta de café o té debe mantenerse dentro de límites moderados, ya que un consumo excesivo puede revertir los efectos beneficiosos e incluso resultar perjudicial para la salud. Además, los autores aclaran que estos resultados muestran una vinculación entre el consumo de estas bebidas y la salud cerebral, pero no prueban que exista una relación causal directa.

Las organizaciones reguladoras como la FDA y la Asociación Americana del Corazón consideran seguro un consumo moderado de cafeína, equivalente a unas tres tazas de café al día, aunque advierten sobre la variabilidad individual en la sensibilidad y el metabolismo de esta sustancia.

Las conclusiones de estos trabajos refuerzan la idea de que la relación entre bebidas como el café y el té y la salud cerebral es compleja y multifactorial. Los expertos coinciden en que ningún alimento o bebida puede prevenir la demencia por sí solo y que mantener hábitos saludables sigue siendo la estrategia más sólida para preservar la función cognitiva a lo largo del tiempo.

Fuente: Infobae

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