Los equipos de emergencia nacionales e internacionales libran una carrera dramática contra el tiempo para hallar señales de vida atrapadas bajo el concreto en Venezuela.
Tras cumplirse cinco días del desastre, los rescatistas trabajan a contrarreloj entre los escombros con la esperanza de encontrar personas con vida en las zonas más afectadas.
La búsqueda no se detiene entre las ruinas
A pesar de que las probabilidades de supervivencia disminuyen drásticamente con cada hora que pasa, las brigadas de auxilio mantienen los trabajos de remoción de estructuras colapsadas. El uso de perros rescatistas y tecnología de detección acústica ha sido clave para rastrear espacios confinados donde aún podrían encontrarse ciudadanos atrapados.
La situación en el terreno sigue siendo crítica. Cientos de familias damnificadas pernoctan a la intemperie en campamentos provisionales debido a la destrucción de sus hogares y por temor a las constantes réplicas que continúan sacudiendo la región, lo que complica aún más las labores de salvamento.
Solidaridad y despliegue internacional
Ante la magnitud de la catástrofe, la ayuda internacional no se ha hecho esperar. Diversos países han enviado misiones humanitarias compuestas por especialistas en estructuras colapsadas, personal médico y toneladas de asistencia social para apoyar a las autoridades locales en la atención de los heridos y la distribución de víveres.
Las autoridades han manifestado que los trabajos de rescate no se suspenderán mientras existan posibilidades de rescatar a alguien con vida. La prioridad absoluta de las próximas horas sigue siendo la localización de personas desaparecidas y la estabilización de las áreas de mayor riesgo.
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