En Ecuador conviven dos realidades que parecen contradictorias, pero que en realidad forman parte del mismo problema estructural.
En las calles de Quito y Guayaquil, miles de personas buscan empleo. Dentro de oficinas, talleres, fábricas y almacenes, en cambio, cientos de empresas siguen esperando al candidato adecuado.
No falta gente. Faltan las habilidades que el mercado realmente necesita.
Ese desajuste entre formación y empleo se ha convertido en una de las mayores distorsiones del mercado laboral ecuatoriano. Mientras el empleo adecuado apenas alcanza al 35% de los trabajadores a escala nacional, muchas empresas siguen sin lograr cubrir vacantes clave.
La raíz del problema empieza mucho antes del proceso de contratación: nace en el sistema educativo.
Fuente: La Hora
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